Sid & Nancy

Finalmente he conseguido que los técnicos de la universidad arreglen el proyector del aula donde imparto la mayor parte de mis clases. También han vuelto a sintonizar el ecualizador. Todo funciona correctamente en el aula Lang. Me di cuenta de esta nueva hazaña el pasado miércoles con mis alumnos de primer año de imagen y sonido.

Esta clase me gusta especialmente. Son muy jóvenes, tienen entre 18 y 20 años. Algunos de ellos son un poco macarrillas, otros van de listillos, pero no me llevo mal con ellos. Sólo hay una chica en clase y forma parte de los más revoltosos, es graciosa y un poco caradura.

La clase versaba sobre el Punk. Hablamos primero un poco sobre lo que era el Punk: la música, la ideología nihilista y revolucionaria, la heroína … Si, les hablé de la heroína y de lo devastadora que era esta droga. La conversación sobre la heroína les dejó boquiabiertos. Es posible que fuera la primera vez que un profesor les hablase de drogas. Habíamos tocado de pasada el tema cuando vimos Quadrophenia, pero es evidente que la heroína es una droga que resulta mucho más impresionante que las anfetaminas.

No lo tenía preparado, no tenía pensado hablar sobre esta droga, pero me pareció lógico tocar el tema antes de ver una película como Sid & Nancy donde los dos protagonistas son yonquis. No era primera vez que veía esta película con alumnos de esta universidad, pero era la primera vez que la veía con esta calidad de imagen y sonido.

La noche anterior no había dormido muy bien y acababa de tomarme el tercer café del día. Me pasa de vez en cuando, hay noches en que se amontonan los fantasmas en la cabeza. El caso es que puse el sonido mas alto de lo normal, es posible que esté un poco sordo también. La película nos sacudió como un martillazo en la cabeza. Nadie abrió la boca durante los primeros treinta minutos. Era muy consciente de que el volumen estaba demasiado alto, pero fui incapaz de moverme de mi silla para bajarlo.

Allí estábamos todos, mis alumnos y yo en medio del Támesis subidos a la péniche, al canal boat, desafiando a la mismísima Reina de Inglaterra. De la misma manera que los Bobby´s interceptaron a los Sex Pistols mis alumnos y yo fuimos interceptados por la profesora de la clase contigua. Mi colega envió un emisario que divertido y fascinado por el ruido que provenía de nuestra clase nos pidió que bajásemos el volumen. Lo hice rápidamente, pero ninguno de mis alumnos pestañeó, estaban tan metidos en el película que apenas se dieron cuenta de nada.

Terminada la clase me excusé con mi colega que aceptó amablemente mis excusas. No le expliqué que estábamos viendo Sid & Nancy y que una película sobre el Punk resulta casi obligatorio verla con el volumen a tope.

La semana que viene veremos el final de la película. Veremos morir primero a Nancy e inmediatamente después a Sid Vicious. La heroína ganará la partida a estos dos amantes. Su loca historia de amor acabará en un baño de sangre.

Parafraseando a los Rita Mitsouko: Les histoires d’amour finissent mal en général …

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