Adieu Mr. Djoko.

Son las siete y media de la mañana. Ya no soporto más el maldito BZ (cama plegable) de Conforama. Me duele todo el cuerpo, esta cama es un verdadero potro de tortura. Djoko y su prole hace un rato que están despiertos. Djoko lo ignora, pero ayer firmamos el contrato de alquiler de un nuevo apartamento. Hemos vivido un año y dos meses hacinados en este apartamento, siempre con la sensación de dormir en el pasillo, siempre con la sensación de vivir chez Djoko.
C’est fini, mec. On en a ras-le-bol. On se tire, Adieu. (Se acabó, tío, hasta los huevos. Nos piramos. Hasta nunca).
Nos vas a echar de menos, ¿nosotros a ti? Lo dudo mucho. Hemos sido demasiado amables, demasiado pacientes contigo y tu familia. Nos hemos dejado machacar olfativa y acústicamente. Sólo un día que no podía más grité, ¡arrête!, para haceros callar. Luego me arrepentí, en el fondo sé que eres una buena persona. Eso si, cambia de colonia y de marca de tabaco si es que pretendes vivir más de cincuenta años.
Adieu Djoko. Todavía nos cruzaremos por el estrecho pasillo los próximos días, pero ya queda poco, nos vamos de aquí, nos vamos a vivir lejos de ti y de los tuyos.

Mayo del 68 en la Avenue Montaigne.

El pasado jueves me invitaron al Theâtre des Champs Elysées en el número 15 de la Avenue Montaigne. Vimos un concierto magnífico. Gracias a @juanpeces nos dieron pases de prensa. Allí estábamos, rodeados de parisinos estirados y de expertos en música clásica de todo el mundo. Delante nuestra teníamos a una doble de Tintin. Se parecía tanto al héroe de Hergé que daba grima, evité mirarla en exceso. La primera parte del programa estaba dedicada a Wagner. En el descanso salimos a la entrada del Teatro a fumar un cigarrillo. Unos ruidos de cláxones de coches y de pitos nos sacaron de nuestro éxtasis musical. Delante de nosotros pasaban en bicicleta, como en una suerte de pelotón de tarados, los que se manifiestan en contra del «Mariage pour tous». Todos los que estábamos enfrente del teatro reaccionamos como un solo hombre, el abucheo y los insultos que les dedicamos les hicieron callar. Fue un momento memorable.

http://www.theatrechampselysees.fr/

Stop, Diego, Stop.

Mon pote Mikel et moi habitions à Boston il y a douze ans. Je travaillais dans une librairie et lui dans une entreprise. Ne me demandez pas quel genre d’entreprise, je ne me souviens pas. Bref,on a décidé de faire un petit voyage à New York, c’était au mois d’avril, mais il faisait froid à Boston. À New York il faisait beau. Nous nous sommes installés dans un hôtel à Manhattan. L’hôtel était loin d ́être glamour: c’était un vrai trou à rats tenu par des Indiens.
A cette époque-là j’étais fou, mais pas fou d’une façon agressive,simplement, je ne connaissais rien de la vie et surtout, je ne me connaissais pas du tout.J’avais des amis de Madrid qui étaient venus pour visiter NewYork. Ils séjournaient chez des copains à Brooklyn. On a fait la fête sur le toit de l’immeuble. C ́était en 2001, les Twin Towers étaient encore là, je me rappelle les avoir vues sur l’horizon illuminé de Manhattan.
Le matin, sans avoir dormi, je suis rentré seul à l ́hôtel, Mikel avait disparu à un moment de la soirée. Quelle sensation d’arriver dans ce bouge tout seul! Heureusement, j’ai trouvé mon pote en arrivant : Mikel était là, il venait de rentrer lui aussi. On a bien rigolé sur tout ce qui s’était passé pendant la nuit. Après,malgré le bruit de la circulation je me suis endormi.
J’ai fait un rêve très bizarre. J’ai rêvé qu’un mec qui me ressemblait beaucoup me parlait avec une voix très grave. Il me disait: “Stop, Diego, stop. Tu dois changer, sinon tu est perdu, il faut que tu arrêtes, tu sais bien de quoi je parle…”.
Quand je me suis réveillé j’étais seul, Mikel avait trouvé le courage de prendre une douche dans la salle de bain commune de l’hôtel. Oui, c’est vrai, je savais parfaitement de quoi parlait ce mec qui me ressemblait, mais ce n’était pas le moment, c’était très trop tôt pour moi. Je le sais maintenant.

2 pensamientos en “Adieu Mr. Djoko.

  1. “A cette époque-là j’étais folle, mais pas d’une façon agressive, simplement, je ne connaissais rien de la vie et surtout, je ne me connaissais pas du tout”.
    Pues si, Je m’identifie à ce commentaire là. Merci.

    Très très amusants et poétiques vos descriptions.

    La verdad es que a mi me pasa la vida viendo historias increíbles, maravillosas, banales, terroríficas o adorables en cada rincón, pero por mi incapacidad para compartirlas sólo las puedo llorar o reir en un cierto aislamiento. Tampoco importa mucho, aunque no me acostumbre a esta especie de bloqueo comunicacional esto ya está casi asumido.

    Leí a su madre por primera vez hace unos dias y me llegó a algún sitio (sobre todo por su sencillez quiero decir su falta de artificiosidad) y por ella y curiosidad personal llegué a este Blog. Un encuentro agradable.

    Siga escribiendo tan dulce. Yo también he vivido en París, pero no lo aproveché tanto. Salut!

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