¿Vida inteligente?

 

Pequeñas historias del metro.

27 de mayo a las 20h. Línea 1, dirección Nation.
Un joven de traje, elegante, a la moda. Se sube en Hotel de Ville y se sienta entre una chica y un cachas. Se pone a hablar con el joven cachas y le da la mano. Esto no suele suceder, la gente no habla con extraños muy a menudo en el metro de París. El cachas se baja en Gare de Lyon. Antes de bajarse se despide del joven con traje. Este le mira con una mezcla de miedo y admiración, pero se despide con el típico, Courage! En Gare de Lyon siempre se suben muchos viajeros. Un enorme tipo con dos chicas esculturales a cada lado es el nuevo centro de atención del joven del traje y de todo el resto del vagón. Su cabeza es dos veces más grande de lo normal y su boca es también de tamaño descomunal. Podría devorarnos a todos en un par de bocados. El joven del traje le mira fascinado, pero la bestia está fuera de su radio de acción, no hay nada que hacer.

 

Historias de mi vecino: la vida de Djoko.

Mi vecino es serbio. Tiene la cabeza rapada y es hincha del Partizan de Belgrado. Pero no es un mal tipo, el hombre hace lo que puede. Nosotros le llamamos Djoko.
Djoko tiene dos hijos feos como crollos, de tal palo tal astilla, y una mujer que no para de gritarle. Su hijo mayor, le llamaré D1, nos despierta todas las mañanas con su repertorio de gritos, lloros y juramentos inteligibles. Cuando la cosa se calma y el niño parece tranquilizarse es el momento del olor nauseabundo de Djoko. Los litros de perfume barato mezclados con tabaco negro serbio caen como una bomba fétida de última generación e infectan todo el pasillo con un olor que es imposible de mitigar.
La vida de Djoko y su familia afecta directamente la mía, yo sufro ciertos daños colaterales, se muestran generosos a la hora de compartir sus miserias. Hay noches que dejan las basuras delante de la puerta, en el pequeño pasillo compartido. Una muestra más de su invasora generosidad. Mientras escribo estas líneas D1 no para de gritar. D2 no parece estar motivado esta tarde, ha dejado el papel principal en manos de su hermano.
Esta mañana al salir de casa me he cruzado con Djoko. En su francés macarrónico me ha dicho que ya no podemos tirar las colillas por la ventana. Se lo habrá dicho su suegra. Su suegra es una especie de zombi que además de ser la suegra de Djoko hace las veces de portera. Le he dicho que yo tiro mis colillas a la basura, cosa que no es siempre cierta, y el me ha sonreído. Me resulta difícil odiar a la gente que me sonríe. Yo sé que Djoko hace lo que puede, pero como vecino es una jodida maldición.

2 pensamientos en “¿Vida inteligente?

  1. Parece que en estos relatos hay cosas de mi propia vida. El pueblo del noroeste, la lavandería, la mía en Bordeaux, el Frankenstein de Shelley en versión original inglesa que tengo en la estantería …me gusta leer(te)

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